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"No existe una sola manera de ser mapuche"

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Foto(Créditos Web)

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Diana Lenton. Mirada. La antropóloga, especialista en genocidio y políticas indígenas, analizó los mitos y realidades sobre los pueblos originarios de la región patagónica. (17/12/2017)

Neuquén es, desde su nombre, una provincia con impronta mapuche, aunque por estos días abundan los discursos contrapuestos sobre lo que significa pertenecer a ese pueblo. Se discute si son chilenos o argentinos, si el reclamo por el territorio es legítimo o una avivada de quienes hacen “mapuchismo”. Para Diana Lenton, doctora en Antropología e investigadora sobre política indígena del Conicet, la salida pasa por entender que los conflictos actuales son resultado de un proceso histórico que comenzó con la llamada Conquista del Desierto y que aún no termina.

Lenton participó del debate “Pueblo Mapuce, Estado y territorio” que se realizó el dia 6 de diciembre en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Comahue.

Se habla mucho de los pueblos originarios, ¿qué implica ese término?

Pueblo originario es un concepto que se refiere a quienes habitaban el territorio antes de la llegada del Estado. Es decir que no es originario porque llegó hace 10, 50 o 100 años, sino que la línea de corte es si estuvo antes el Estado o estuvo antes ese pueblo.

¿Los mapuches son originarios de Argentina?

Son un pueblo originario de Argentina y Chile, porque la frontera que divide ambos países se instituyó cuando ya había mapuches viviendo a ambos lados de la cordillera. Así como tehuelches, collas y diaguitas también.

Por eso, nuestra Constitución les reconoce la preexistencia. Y es como pueblo, no como persona o grupo. Cualquier comunidad, aunque hace diez años estuviera en la ciudad y ahora se establece en un terreno, es originaria por pertenecer a un pueblo que estaba acá antes de que exista el Estado.

—Se afirma que exterminaron a los tehuelches, que vinieron de Chile.

No es cierto. Existen crónicas del siglo XVIII y XIX que hablan de enfrentamientos entre grupos mapuches y tehuelches, pero fueron momentos puntuales en los que había una fricción. Eso no significa que un pueblo extermine a otro.

El territorio es una imposición del Estado. Antes no había fronteras entre las comunidades y encontrabas en la Patagonia familias mapuches intercaladas con familias tehuelches, sobre todo en Río Negro, Chubut y en el norte de Santa Cruz, donde también había familias mezcladas mapuche-tehuelches.

¿Existe una distinción entre mapuches genuinos y “mapuchistas”?

Es que no hay una sola manera de ser mapuche. No es necesario vivir de forma aislada y de acuerdo a costumbres del siglo XIX para serlo. Se puede ser universitario y mapuche, estar en un partido político y ser mapuche. Ahí está la trampa, en esa exigencia que se les impone desde arriba de que vivan como hace 200 años.

¿Por qué aparecen reclamos territoriales nuevos?

Los sobrevivientes de la Campaña del Desierto se establecieron en distintos lugares; algunos con reconocimiento del Estado y otros no. Después, con la expansión de la industria petrolera, forestal o turística, esas familias empiezan a tener conflictos.

Otras familias se van a las ciudades, no por gusto sino porque los echan. Como la situación ahí tampoco es una solución, porque pasan las generaciones y siguen siendo marginales, tratan de volver y empieza un proceso de recuperación del territorio. Eso pasó ahora en el lago Mascardi y también con el matrimonio Curiñanco-Ñahuelquir.

¿El caso Maldonado implicó un cambio en la relación entre el Estado y las comunidades?

A los pueblos indígenas se los invisibiliza y salen en los titulares de los diarios cuando hay un conflicto violento. Pero antes de Santiago Maldonado, en febrero de este año, hubo otra represión en la misma comunidad. Y antes de eso, algunos medios ya hablaban de Jones Huala y el terrorismo mapuche. Considero que hay una planificación para generar un discurso con mucha penetración en la ciudadanía que pone a los mapuches como ocupantes ilegales, ilegítimos, de lo que fue su territorio.

—¿Se puede resolver esta situación sin violencia?

Me parece que parte de la solución está en la mesa de diálogo que se armó ahora en Bariloche, de la cual están participando sectores sociales y comunidades. Hay que entender que las cosas que están pasando en este último tiempo son resultado de un proceso histórico injusto. En Mascardi, costó un tiro por la espalda a un chico, y me pregunto cuál era la amenaza si la familia Nahuel se establecía ahí. No están viniendo por todo, ni se van a quedar con la Patagonia o hacer un Estado aparte, estamos hablando de terrenos acotados para que estas familias dejen de sufrir esa injusticia.

Coifín, el primer diputado mapuche

Diana Lenton lleva más de una década investigando la historia de las organizaciones indígenas en nuestro país. Como parte de ese trabajo, rescató del olvido a Abelardo Coifín, el primer diputado mapuche que tuvo nuestra provincia. Contó que en los 70 surgieron muchas organizaciones indígenas a nivel nacional, entre ellas, la Confederación Mapuche de Neuquén. “En 1973 asume el primer legislador mapuche de la provincia, Abelardo Coifín, que pertenecía a la comunidad Namuncurá, la agrupación San Ignacio, y fue el Frejuli el que le reservó el tercer lugar en la lista”, relató. Como diputado defendió los reclamos territoriales de los pueblos originarios. Luego, con el golpe de Estado, volvió a su vida comunitaria en San Ignacio, cerca de Junín de los Andes. (fuente:.lmneuquen)

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