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Mencué será el nuevo destino de los oftalmólogos solidarios

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Foto(Créditos Web)

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El paraje se encuentra a más de 200 kilómetros de Bariloche. Allí, atenderán a los pobladores en la escuela rural para dar una mano a quienes más lo necesitan. (02/12/2017)

Los caminos parece que nunca se terminan para el grupo de oftalmólogos que hace años atrás, decidió salir a atender pacientes, en vez de esperar que ellos lleguen al consultorio. Es que a veces, acercarse a una consulta, algo tan cotidiano para quienes viven en la ciudad, es prácticamente imposible para los pobladores rurales.

Por esto, Cien Caminos renueva sus destinos continuamente, y este viernes será el turno de llegar a Mencué, un paraje rionegrino ubicado a 220 kilómetros de Bariloche, pero cuyo viaje demora más de 4 horas debido al estado de la ruta que conecta los lugares.

“Vamos unos cinco oftalmólogos junto a algunos voluntarios también”, indica Ariel, uno de los integrantes de este grupo que se remonta a más de 12 años, cuando Santiago González Virgili sintió la necesidad de ayudar a quienes no podían acceder al sistema de salud en la ciudad.

La modalidad de atención siempre está organizada de manera similar: la escuela de los parajes siempre funciona como consultorio improvisado, donde los oftalmólogos organizan la atención por etapas y de acuerdo a las necesidades de la gente.

Todo comienza con la admisión del paciente que luego será revisado para determinar, a través de algunos exámenes, qué requiere. En los casos en que la gente precisa de anteojos, el óptico que viaja con ellos se los brinda y si se trata de una graduación que no tienen disponible, los médicos lo preparan en Bariloche para volver a enviarlo.

Además, si en la consulta surge la necesidad de intervenir quirúrgicamente a una persona, o si se trata de pacientes de riesgo, se realiza la derivación para atenderlos en el Sanatorio San Carlos.

El viaje está previsto para ir y volver en el día, por lo que, como acostumbran, salen muy temprano con las provisiones necesarias para el viaje. El mate nunca falta, aunque al llegar al destino, la solidaridad de los médicos es respondida con la misma actitud, y siempre está el que ofrece una torta frita, un mate caliente e incluso un asado para hacer un recreo en la atención.

También cuentan con las colaboraciones de gente que se va enterando de lo que hacen y deciden aportar su granito de arena. Así, además de atención médica, llegan a los parajes con ropa, elementos de higiene, juguetes para los más pequeños y hasta útiles escolares.

Generalmente, los pobladores se enteran de la atención médica a través de Radio Nacional, y desde temprano se encuentran en la escuela para esperar ser atendidos. Así se viven los viajes solidarios que emprendió González Virgili 12 años atrás, tal vez sin pensar que en el camino encontraría gente que como él, quiere dar una mano desinteresadamente. (ANB)

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