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Comunidades originarias denuncian el vaciamiento de la agricultura familiar

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Foto(Créditos Web)

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La mesa Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro expresa una vez más su rechazo a las políticas del gobierno nacional que apuntan claramente al pueblo Mapuche Tehuelche en esta provincia, pero a todos los Pueblos Originarios del país. (18/09/2018)

Comunicado textual:

A la denuncia de militarización del territorio, se suman acciones que reduce todo intento de apoyar el desarrollo de las comunidades en el mismo. En este sentido ha bajado todo el financiamiento destinado a programas como el Proderi, Prolana, Pisear etc., ha dado de baja el Monotributo Social Agropecuario y en la última semana ha dado el golpe de gracia, con el despido masivo de los técnicos bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura Familiar de Nación, cuya tarea es acompañar técnicamente a los sectores más postergados de la ruralidad, dentro de los cuales están los pequeños agricultores, horticultores y las comunidades, que básicamente desarrollan una economía de subsistencia , pero que juntos producen el 80 % de los alimentos frescos que llegan a cada hogar, todos los días.

No es inocente su política que afecta a los sectores históricamente más empobrecidos, esto no hace más que empeorar la situación de carestía que se siente en todo el territorio, apunta a la migración de nuestra gente a las ciudades, apunta al abandono del campo sin perspectiva de sustento para el grupo familiar, apunta a la desintegración social, como si todas y todos fuésemos capaces de vivir en ciudades, hacinados, sin trabajo y sin acceso a la tierra.

La otra cara de esta política, abre las puertas a la economía extractivista de la mano de la minería y el petróleo como la salvación personal y la grandeza del país, pero son las multinacionales que hacen su negocio, poniendo precio a la producción, poniendo precio al trabajo, contaminando el agua, el aire y el territorio sin controles y tributando el canon bajo la figura declarativa de la producción.

Abre el camino del monocultivo intensivo con uso de agrotóxicos, que aparte de generar un desequilibrio económico por el precio internacional de su producción, genera desertificación, escasa ocupación laboral, pero fundamentalmente siembra muerte por enfermedades como el cáncer, muerte gestacional, malformaciones y son una tremenda carga para la salud pública, escasamente estudiada por su impacto económico y social a largo plazo.

Abre las puertas a la concentración de la tierra, con el consiguiente perjuicio para toda la sociedad, crea desigualdades, funciona como generador de precio de la producción y el impacto en los precios de toda la cadena de alimentos, además de fijar el valor de la tierra generando nulas posibilidades de acceso a las y los trabajadores asalariados para la construcción de la vivienda familiar. Son los millonarios nacionales y extranjeros que vienen por las tierras más codiciadas del planeta, por su belleza pero también por su recurso más preciado, las reservas de agua dulce.

Las grandes corporaciones inmobiliarias han puesto sus ojos en estos territorios nuevamente, para eso están acompañados por leyes que le permiten los negociados a costa de persecución, encarcelamiento, desapariciones y muerte, si es necesario.

El aparato militar, judicial y mediático a su disposición hacen de estos tiempos una nueva campaña del desierto, pero los actores ya no son únicamente los pueblos originarios, ahora es toda la sociedad, que todavía parece mirar para otro lado. El capitalismo feroz, que ha implementado varios nombres, liberal, keynesiano, neoliberal, hasta socialista, tiene su gran apoyo en la propiedad de la tierra. Nosotros, como pueblo no estamos dispuestos a nada de esto, entendemos que es una política social, económica y cultural de genocidio, más lento, pero genocidio al fin.

Por ello, seguimos reclamando: una verdadero reconocimiento territorial para los pueblos originarios, puesta en marcha de la ley de relevamiento territorial – Ley Nº 26.160, Título de Territorio Comunitario y Consulta Libre, Previa, Informada y Vinculante. Además de un proceso de redistribución de la tierra para todos los sectores sociales. Exigimos que el Estado Nacional implemente políticas serias que brinden las herramientas necesarias para sustentar la ruralidad, para lo cual la Secretaría de Agricultura Familiar tiene un rol fundamental, además de brindar el financiamiento necesario para aplicar políticas de desarrollo en el territorio, para que no sean el petróleo y la minería la única opción posible para las comunidades. Exigimos que este gobierno nacional no siga aplicando políticas de ajuste que se traducen en hambre, violencia y muerte, hacemos un llamado a todos los sectores sociales y sindicales a resistir estas políticas de sometimiento.

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